Con la firme visión de combatir al cáncer en Guatemala, el
eminente médico Dr. Bernardo del Valle Samayoa realizó contactos
con el Club Rotario de Guatemala con el fin de formar una
entidad que se dedicara exclusivamente a la atención de esta
penosa enfermedad que día a día cobra más víctimas.
Fue en 1952 que se logró conformar una Comisión presidida por el
Dr. Del Valle para organizar y darle vida a la Liga Nacional
Contra el Cáncer, como una Institución de servicio social no
lucrativa, habiendo quedado formalmente constituida por medio
del Acuerdo Gubernativo de fecha 3 de febrero de 1953. En agosto
de ese mismo año se abrió la primera clínica ubicada en el
Hospital San Juan de Dios, cuyo personal y servicios fueron en
forma ad-honorem.
Con beneplácito en el año 1954, fue entregado en donación por el
Gobierno Central de esa época, un terreno aledaño al Hospital
Roosevelt para que la Liga construyera sus propias instalaciones
y clínicas.
Con esfuerzo y tenacidad se hizo realidad las aspiraciones de
muchas personas, de brindar a los enfermos de cáncer, un lugar
apropiado con personal médico hospitalario especializado para
los tratamientos que exige dicha enfermedad, así fue como en el
año 1969 fue inaugurada la primera fase de la construcción del
edificio de dos plantas con capacidad para atender a 80
pacientes. En tiempos más recientes se logró concluir con la
segunda etapa que incluyó una planta adicional para una
cobertura de 108 pacientes en encamamiento, un albergue para 24
personas que presta el servicio de hospedaje para pacientes y
familiares, sin recursos, provenientes del interior del país y
las oficinas administrativas.
Gracias al espíritu altruista de varias familias se logró la
construcción y equipamiento de lo que hoy es el "Instituto de Cancerología y Hospital Dr. Bernardo del Valle S.”
En el 50 aniversario de fundación de la Liga, el Estado de
Guatemala por medio del Ejecutivo le concedió la distinción de
la
Orden del Quetzal, galardón que vino a reconocer la atención
especializada, la perseverancia y la sensibilidad social que ha
caracterizado la labor que desarrolla la Liga Nacional contra el
Cáncer.
El crecimiento constante de la población, especialmente en la población
femenina en donde se ha detectado un incremento alarmante de
casos de cáncer de cérvix y mama; lo cual constituye un reto y
un compromiso ineludible para la Liga, no sólo para el
tratamiento de la enfermedad sino por el impacto social que la
misma conlleva.
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Cáncer!
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